Como suele ser habitual en la web, esto no es una crónica al uso de un concierto o festival. A mediados de septiembre del año pasado, cuando se anunciaron las cinco primeras bandas para el Resurrection Fest 2019, se incluían dos de mis grupos favoritos actuales: PARKWAY DRIVE y WHILE SHE SLEEPS. Fue razón más que suficiente para comprar el abono el día de su salida y aventurarme en mi primera excursión a Viveiro. Sí, he tardado en ir pero ya puedo tacharlo de la lista.

En posteriores confirmaciones se unieron un montón de bandas potentes internacionales, así como muy buen producto cercano, haciendo de su cartel ¿la mejor edición? Eso siempre va sobre gustos, pero entre las más destacadas sin duda. Tengo que reconocer, como me sucede otros años, que me lo he pasado pipa los días previos viendo el perfil de uno de los responsables de prensa del Resu, relatando las variopintas peticiones de acreditación, que confirman lo que ya sabía desde hace tiempo: la gente tiene muchísima cara. Pero una jeta acojonante. De verdad que cada vez me da más pena que se creen webs, blogs y portales sólo por conseguir pases y “loquesea” gratis. Por mi parte, habiendo pagado mi entrada, lo que aquí vais a leer es MI experiencia en el festival, totalmente subjetiva (y sincera), y no una crónica de grupo por grupo, tema por tema, de aquí a allá sin parar un minuto. Aunque ojo, podría hacerla en base a las fotos y stories subidas a redes por cada banda, por amigos, vídeos aquí y allá, y por supuesto, por las actualizaciones constantes del propio Resurrection en sus redes. Y claro está, con setlist.fm, el gran amigo de la mayoría de redactores… para hablar de conciertos de grupos (guiris) que no has visto en tu vida. De todas maneras, os recomiendo que echéis un ojo al trabajo fotográfico de Javier Bragado, Toni Villen, Víctor Gallego y Daniel Cruz. Espectacular su labor.

Desde principios de semana el pueblo de Lugo ya lucía sus galas con gente paseando por sus calles. Sí, incluso antes de la Warm-Up Party. Después de perderme los tres primeros grupos, entramos al recinto poco antes de BURY TOMORROW, y el comentario generalizado por parte del público habitual era unánime: nunca había habido tanta gente en la primera cita como ese 3 de julio. Los británicos supieron animar a la gente con un ‘Black Flame’ que este julio ha cumplido un año. Agradecidos, tal como dijeron, se toman las cosas con bastante humor y gracia, pero no fue óbice para pedir un gran aplauso para el personal de seguridad que no paraba de atrapar a la gente que se aventuraba en el mundo del crowdsurfing. Y lo mismo con MUNICIPAL WASTE, en lo que suponía su cuarta visita allí en diez años, que se dice pronto. Con su crossover incitaron al buen rollo a medida que el recinto (todavía acotado), seguía llenándose. Decidimos recogernos para coger fuerzas para el primer día completo, y mediado el concierto de IGNITE, después de ‘We’re Only Gonna Die’, salimos del lugar mientras todavía sonaban otros de sus himnos… y otra versión, la de ‘Sunday Bloody Sunday’ de U2. Buena toma de contacto para todo lo que estaba por venir.

Tengo que decir que del plan inicial de grupos que quería ver a lo que terminé viendo, puede que me dejara la mitad. Al final todos nos movemos por prioridades, ¿no? Algunos los tenía marcados en rojo como obligatorios, de otros quería ver algo, y unos terceros, no me importaría escucharlos. Del jueves 4, mi primera opción era clara: CATORCE. Me adentré en la carpa cuando sonaba de fondo MELTDOWN en el Ritual, pero prefería no perderme ni un segundo de este trío, que desde el comienzo de MiradAlternativa ha sido una debilidad; incluso estrenamos ‘Arcadia’ por aquí. Éste es uno de los discos del año, y lo defendieron a muerte desde la intro, ‘Autómata’, gritada a pulmón por Jaime mientras sonaba pregrabada, unida a ‘Myria’. No distó mucho su show del que ya vi hace unos meses en sala en Madrid, sólo que esta vez había unos cientos de personas más, y muchas de ellas coreando las canciones. Supongo que hacerse esa panzada de kilómetros y ver a la gente disfrutar con algo que has creado con tanto mimo tiene que emocionar. Por mi parte, volví a conectar una barbaridad con su mensaje del mausoleo digital, de estar ahí y que te de igual y de que todo lo que nos han enseñado es todo lo que nos han quitado. Al menos a mí, en los tiempos que corren, es de ese que me llega. “Hola, somos Catorce y venimos de Sevilla” dijeron. También que llevaban 12 años en esto y soñaban con estar algún día en el festival; en 2018 ya estuvieron en el Download, así que ya son cosas que pueden ir tachando poco a poco de la lista. Llegaron, tocaron y se fueron; no necesitan aparentar nada. Tampoco necesitaron mucho para que sus canciones hablaran por ellos, ni de grandes telones a sus espaldas para que se vea el nombre de su grupo. Personalmente, uno de los mejores shows que allí viví, y eso que creo que se dejaron un tema por el camino ante la falta de tiempo.

Tan boquiabierto me dejaron que ni tuve fuerzas de acercarme al Main a ver al final de CANE HILL, a los que tenía muchas ganas. Sí que picoteé algo de KAUSE 4 KONFLIKT, MAIN LINE 10 Y ELECTRIC MONOLITH, aunque sin profundizar más que cinco minutos en ellos; cada año se está demostrando que en la variedad está el gusto, y la apertura de estilos es un hecho. En rojo tenía marcado a los japos locos, CRYSTAL LAKE, que ya la liaron el año pasado en la carpa del mismo sitio. Quizás por el hecho de tocar en el escenario principal, los sacrifiqué después de su apertura con ‘Hail to the Fire’ (“zomba, zoooombaaaaa…”) para ir al Desert Stage a ver a BONES OF MINERVA a la par que empezaban a caer las primeras gotas. Pocos días antes las pude ver en el Download de Madrid ante un sol abrasador, y a pesar de las condiciones tan opuestas, calcaron el show en ambas citas; en todo. Misma intro instrumental, mismo arranque con ‘Plastic Crown’, misma presentación de su composición más reciente, ‘Madre’, misma dedicatoria a la extrema derecha con ‘Privilege’… Ésta no faltó a su cita, tampoco ‘Vehemence’, dos temas que no fueron incluidos en la primera edición de ‘Blue Mountains’. De él lució por encima de todas ‘Whales’, y algo menos ‘Overcoming’, en mitad de la cual se fue el sonido. No arrancó el público (numerosos a pesar de las inclemencias) a corear el título en forma de estribillo a pesar de las ganas que ellas pusieron, y aunque todo parecía chafado, se arregló para que pudieran retomar su concierto, y de paso, regalarnos ‘Aces’. Tienen algún que otro festival anunciado para este verano, pero las dos fechas que tenían marcadas, sus dos primeros grandes, las han superado con nota. Quizá pesaron algo los nervios que las hizo estar algo menos movidas que a otras bandas más veteranas, pero entraron en comunión y trance con el lugar.

A lo lejos vi la brutalidad de ALTARAGE (no es lo mío) antes de intentar resguardarme un poco en la carpa con KITAI… con los que tampoco comulgo demasiado. A pesar del ascenso en los últimos meses, no sé si la gran cantidad de gente allí presente estaban para intentar no mojarse o realmente para verlos. No, no faltó el numerito habitual de la batería sobre las manos del respetable. Pasadas las 7 de la tarde, la gran decisión: ¿GOJIRA o CABOVERDE? A los segundos los había visto hace siete meses en Madrid presentando su debut y dejándome un sabor de boca tremendo. La última vez que vi a los primeros fue hace dos años, medio concierto del Download (antes de irme a ver a MOTIONLESS IN WHITE); pero previamente, otras seis más. Sé que un concierto suyo es una apuesta segura porque no fallan, pero me fui a lo de aquí (y las dos últimas canciones de los Duplantier). Muy poquitos somos los que pudimos disfrutar de un concierto que destilaba mucha clase, y hasta intimidad; y eso en un festival de esta magnitud es impagable. El paso de los años y el llevar tanto tiempo escribiendo me ha hecho reflexionar de que soy el menos indicado para dar lecciones morales o de lo que sea. Pero me gustaría saber cuántos músicos españoles optaron por la opción GOJIRA y cuántos por la menos obvia (allí pude dar un abrazo a Jaime y Semi de CATORCE); y cuántos de esos son a los que se les llena la boca diciendo “hay que apoyar la escena” y blablablá. Ay, la famosa escena… pero en cuanto vienen otros de fuera, bien que le damos la espalda, ¿no? No ataco, pero sólo digo que público y músicos tienen sus prioridades y gustos; y al final, todo se basa en eso. No podemos obligar a nadie a que apoye por apoyar (pero vamos, me río yo de la cantidad de gente que lo hace por hacer, casi por obligación); cada uno debería ser libre de hacer lo que le dé la gana. Eso es aplicable a cualquier género y opción (“es que no metéis grupos que tal, o de este estilo” – ¿luego vas a verlos? – “no, es que esos en concreto no me gustan”). Yo me quedé bien a gusto disfrutando de ‘Terracota’, de la magia de ‘El Triángulo de las Bermudas’, ‘Rivales’, ‘Tinta y Brea’… y sobre todo de ‘Lectura Obligatoria (para conciliar el sueño). Aunque quizá su propuesta se disfrute más en una sala, se les notó con la soltura de veteranos que son; y es que no sé si Pablo habría actuado allí, pero por Viveiro Javier ya pasó (con MINOR EMPIRES), lo mismo que Juan (éste también con NOTHINK). Además, Tweety se quitaría la espina de cancelar hace ocho años con AVENUES & SILHOUETTES. Una maravilla.

Como decía más arriba, pude ver muy en la lejanía ‘The Shooting Star’ y ‘Blow Me Away You(niverse)’ antes de adentrarme en el Ritual para volver a ver a TOUNDRA, igual que con Bones, poco después de hacer lo propio en el Download. Con apenas variaciones en su set, cambiando un tema y alterando ligeramente el orden, pude disfrutar de un grupo de esos que te transportan. ‘Vortex’ y ‘Cobra’ sirvieron como entrante, y como no, con el día tan gris que hacía, no podía faltar ‘Cielo Negro (Black Sky)’; aunque los truenos llegarían más tarde. Momentazo para el recuerdo ver a los Resukids con una cara incluso más alegre que la que suelen gastar Esteban y Macón. Son habituales del cartel que sea (encajan en cualquier situación), pero es que son tan buenos que nunca cansan. El cielo vez estaba más cerrado, los rayos empezaban a asomar, y pasó lo que pasó…

SLAYER tenían que salir a las 21:45, pero allí no aparecía nadie. Un 10 para la organización que no mucho después, y tras poner un mensaje en las pantallas laterales, anunció por megafonía que aquello quedaba parado por los problemas con la tormenta eléctrica. La desbandada fue generalizada, y quizá el único punto negativo fue que sin mirar sus (más que activas) redes, si no es por ver las luces y escuchar algo de lejos (una gran mayoría aprovechamos para cenar algo), allí ni nos enteramos del inicio del adiós a España por parte de la banda. Aquello no fue caótico ni mucho menos, el comportamiento fue ejemplar, y aunque fuera tarde y perdiéndonos el principio, pudimos disfrutar de su show con pirotecnia… recortado. Y es que contra las veinte canciones a piñón fijo que están tocando en todas y cada una de sus fechas, aquí faltaron ‘Evil Has No Boundaries’, ‘Gemini’, ‘Chemical Warfare’, ‘Payback’ y ‘Temptation’. Por lo demás, un corta/pega de lo que hacen; y es que el montaje y el fuego es lo que tiene, que todo va calculado al milímetro… y bueno, sin fuego también ocurre. Poca improvisación hay hoy en día en la música en directo. Por lo demás, no faltaron todos sus clásicos; el arranque estaba bien, más enfocado a años más recientes, pero es que de ‘Seasons in the Abyss’ en adelante es un no parar. ‘Hell Awaits’ sonó espectacular, ‘South Of Heaven’ más de lo mismo, entre medias el público casi gritaba más con los rayos que surcaban nuestras cabezas, y llegó ‘Raining Blood’. No paraba de llover y arremetieron con el final de ‘Black Magic’, ‘Dead Skin Mask’ y ‘Angel of Death’. Técnicamente, como siempre, de sobresaliente, y cada uno en su papel. Paul Bostaph cumpliendo, Kerry King sin parar de mover su cabeza, Gary Holt (de largo) siendo el más dinámico, y Tom Araya en mejor forma que en los últimos tiempos, sabedor que ¿es el final? Sus palabras sentidas al final (otro calco de todos los conciertos anteriores) dan a entender que sí es una retirada definitiva. “Adiós, les voy a echar de menos”.

A pesar de los recortes, el retraso se acumuló y afectó a Leo Jiménez. Como decía al principio, compré la entrada por PARKWAY DRIVE, y me conformé con escuchar el concierto de Los Leos bastante lejos… y a pesar de ello y de la limitación de tiempo que tuvieron, escuché la cera que metían. Una pena no poder verlo más de cerca. Según terminaron, proyección en las pantallas montando show de PARKWAY DRIVE, que en cada gira suben un peldaño para asegurarse jugar en otra liga… y de qué manera. Anunciado a bombo y platillo como la primera vez de los australianos con su montaje completo en España, sólo nos faltó la batería rotativa. Entraron como estrellas al escenario por un lateral (del lado Pandemonium), escoltados por gente con antorchas, y una vez se posicionaron, arrancaron con ‘Wishing Wells’ y ‘Prey’. La importancia de ‘Reverence’ es evidente, sonando como un cañón más adelante ‘Absolute Power’ (con la que incitaron a hacer headbang), e incluso lució una atmosférica ‘Cemetery Bloom’ como intro de una fiestera ‘The Void’. Fue con ‘Ire’ cuando despegaron por completo y ampliaron horizontes en su propuesta, y éste también se dejó notar. ‘Vice Grip’ tiene ese punto buenrollera y con ‘Dedicated’ todavía conservaban ese lado más crudo (y lleno de llamas también). Para la dupla ‘Writings on the Wall’/’Shadow Boxing’ contaron con un cuarteto de cuerda que se elevaba en las plataformas traseras con un juego de luces espectacular. Y es que aunque la música y sus ganas (especialmente Winston) siguen acompañando, han apostado por dar cada vez más juego al espectador. Eso va en contra del material antiguo, pero pudimos disfrutar con todo de ‘Idols and Anchors’, ‘Karma’ y ‘Wild Eyes’, coreando en todas ellas las partes de guitarra con “lo lo loooo”. Menos es nada. La traca final vino de nuevo con el bis, apareciendo de nuevo los portadores de antorchas y haciendo acto de presencia por completo el fuego (antes ya habíamos tenido algo) y entendiendo la dimensión del escenario que llevan con ‘Crushed’ y ‘Bottom Feader’. Además, se les notaba agradecidos, especialmente personificados en la sonrisa de McCall, que dudo que se esperara esa acogida para un grupo que hace once años, en Madrid, tocaba en la sala Live para trescientas personas. Están en ese punto que además de dar espectáculo, todavía se lo pasan bien en lo que hacen. Lo mejor del jueves. Y tras ellos, aunque todavía quedaba algo, decidí descansar para otra jornada que se presentaba larga.


La entrada del jueves fue a ritmo del final de AVIDA DOLLARS en el Chaos, de los que sólo pude escuchar cómo cerraban, antes de ir al Ritual a por MEGARA. Como exponía al principio de este artículo, para bien o para mal, va con la sinceridad por delante. Me gustó bastante ‘Siete’, su debut, y de igual manera ‘Aquí Todos Estamos Locos’ (aquí su reseña), en el que claramente apostaban por ese componente teatral de show para su puesta en escena; ya sea en directo o por las redes sociales con su marketing. Honestamente, aun respetable y admirable, quizá por mi perfil bajo de pasar desapercibido para todo, me parece un punto demasiado flipado, especialmente en el segundo punto. También lo de FuckSia metal como término para distinguirse de los demás. Pero me picaba la curiosidad de verlos, y me sorprendieron para bien. Mucho espectáculo, coreografías en ‘Involución’, Kenzy comiéndose el escenario, y buenas canciones como ‘Seis’, o su versión de BIRDY en castellano, ‘Alas’. Su país de las maravillas se coronó con ‘Bienvenido al Desastre’ y la que montan con ella en el tramo final de actuación. Mucha performance que a pesar de la luz del día y el sol de cara no deslució. Tampoco las coñas con uno de los cánticos del festi: “… a por el bote, oeeee, a por el bote oeeee” que ha puesto de moda Broncano en La Resistencia; está claro que se están convirtiendo en algo cercano al mainstream y creando auténticos trolls en la sociedad. Notable para ellos.

Alejándome para comer vi el comienzo de BROTHERS TILL WE DIE, que salieron a matar. Una pena tener que comer a esas horas y perderlos en el Main. La siguiente parada fue CHILDRAIN, que con ‘The Silver Ghost’ sólo reciben elogios. Su apuesta más clara orientada hacia un sonido más melódico les está trayendo cosas buenas, y a juzgar por lo visto defendiéndolas en vivo, yo que me alegro. Poco tienen que envidiar a formaciones extranjeras, y a ver cuál es su siguiente paso. Según pasaban las canciones me fui alejando para conseguir buen sitio para otra de las razones por las que estaba allí. Unos días antes de su paso por Viveiro, Matt Welsh subía una foto en muletas y con rodillera que no parecía traer buenas noticias. Pero la misma semana de su paso por el Resu, la banda anunciaba la baja de Loz Taylor como cantante y que le suplirían con alguien. Éste lo encontraron en la persona de Scott Kennedy de BLEED FROM WITHIN, y a pesar de los pesares, salvaron las papeletas. ‘You Are We’ fue un buen comienzo, seguido de ‘Anti-Social’, pero con ‘Brainwashed’ te dabas cuenta de que la banda estaba a medio gas. Lo dicho, bastante que pudieron seguir adelante y les honra no cancelar, pero no ha sido el mejor de sus shows. Al citado Matt se le veía algo menos activo (puntazo su “Tú eres nosotros” y “sois parte de la familia” en su guitarra), Sean tampoco acompañaba mucho (podéis ver aquí su actuación de 2016, que salieron a arrasar), aunque eso no fue obstáculo para que nada más terminar se bajara a echar unas fotos con los fans a un lateral durante cinco minutos; y sólo era Aaran McKenzie el que parecía estar como siempre. Scott cumplió con su papeleta, pero suplir a un ciclón como Loz no es tarea fácil. ‘Haunt Me’ y The Guilty Party’ suenan mejor en directo, pero no terminan de tener ese enganche de tiempos pasados. ‘Four Walls’ y ‘Silence Speaks’ encandilaron más, y a título personal, ‘Hurricane’ no la veo como cierre. Espero que vuelvan pronto para desquitarme con ellos y que se parezcan más al grupo que he visto en sala, al cien por cien, y no al del festival.

Apenas pude ver a SANTO ROSTRO, otros de los que tenía ganas, y entre unas cosas y otras llegaba otro plato fuerte del main con TRIVIUM; esperándoles, de fondo sonaba el grind de SERRABULHO, que montaron una Rave Party que les hizo montar un tremendo circle-pit alrededor de la mesa de sonido. ¿En serio cogían el teclado de ‘The Final Countdown’ para uno de sus temas? El caso es que con Matt Heafy y los suyos tengo una relación de amor/odio, y es que ‘Ascendancy’ y ‘The Crusade’ me enamoraron, no tanto ‘Shogun’ (al que aprecié tiempo después), pero de ahí en adelante sólo me han convencido por completo con ‘In Waves’. Creo que ya les vi cuando debía, y a pesar de su buen hacer, sobriedad y ganas, creo que ya se me pasó el momento con ellos. Las canciones nuevas en directo suenan muy bien, pero apenas me atraen. Las que más me gustaron, ‘Like Light to the Flies’, ‘Down from the Sky’, y ‘Pull Harder on the Strings of Your Martyr’, en la que salieron a escena varios YouTubers (creo que me he equivocado de profesión); supongo que todo tendrá su razón de ser. Mucha presencia de ‘
The Sin and the Sentence’, y un final previsible con ‘In Waves’. También fue predecible y mecánico el discurso de “ayer en Portugal fueron el mejor público de la gira” para alentar a las masas. Otros a los que se les puede aplicar el término de cumplidores.

Posteriormente, hasta el plato fuerte, no vi nada completo. Tenía que ver sí o sí algo de WORMED por cómo me volaron la cabeza hace dos años en el Download. Vale, no es mi estilo, no es mi rollo, pero es que son una apisonadora. Y hasta a algunos resukids parece que les gustó la experiencia de compartir escenario con ellos… aunque alguno seguro que terminó asustado. De ahí a VENOM PRISON, que son otros que no necesitan de telones ni artificios para hacer lo que mejor saben: destruir. Con un ‘Samsara’ relativamente reciente tienen en Larissa Stupar una maestra de ceremonias ideal sobre la que cimentan toda su destrucción. Aunque me costó distinguir más allá, creo que sus tres primeras canciones fueron ‘Matriphagy’, ‘Corrode the Black Sun’ y ‘Uterine Industrialisation’; casi nada. Un rato después, me fui con mi hermano a ver a ARCH ENEMY, que desde que tuvieron sus más y sus menos con un fotógrafo (Alissa y Angela Gossow, que ahora hace las veces de manager), les he cogido un poco de manía. Más de la mitad de su set (al menos en festivales) ya lo conforman composiciones de la etapa con su tercera vocalista. Está claro que ‘Dead Eyes See No Future’, ‘My Apocalypse’ o ‘Nemesis’ no pueden faltar, pero el peso ahora está en otro lado. Sólo llegué a escuchar una de ellas, y es que aunque considera a Michael Amott y Jeff Loomis como una de las duplas guitarreras más destacadas del panorama actual, creo que la banda cada vez más está orientada a la pose que a la música. No me convencieron demasiado.

Otro minidescanso (para cenar) hizo que AVATAR fuera la banda sonora de la recarga de fuerzas. Aunque sea un valor al alza, son otro grupo al que no le termino de coger el punto. Así que optamos por la misma estrategia, y avanzamos lo que pudimos para SLIPKNOT. Vuelvo a unas líneas más arriba, y es que para quien viera hace unos días su paso por el Rock am Ring en streaming (ya han retirado el vídeo de YouTube), o estuviera en el Download, aquí no iba a encontrar NADA nuevo ni esperado. Telón ocupando el escenario de entrada, ‘515’ sonando a todo trapo, bola de sonido para ‘People=Shit’ y sin parar ‘Sic’… todo calculado y medido. Hablando con unos amigos días anteriores, caímos en la cuenta que hacía diez años que los de Iowa no venían por España; y eso te hace pensar la cantidad de veinteañeros que seguramente no los habían visto hasta ahora. Eso explica que mucha de la gente alrededor coreara hits como ‘Psychosocial’ (que no me gusta nada), ‘Before I Forget’ o temas más recientes como ‘The Devil In I’, o la estrenada ‘Unsainted’. Pero no me cuadraba demasiado que nadie supiera de ‘Get This’, que apenas se movieran en ‘Disasterpiece’, o que directamente pasaran de ‘Prosthetics’ (que me pareció una pasada). Los discursos de Corey, los de siempre; también sus cinco-cinco-cinco y seis-seis-seis en una animada ‘The Heretic Anthem’. ‘Vermillion’ es otra de las que me convenció mucho más de lo que esperaba, y tras ella, vuelta a “… a por el bote oe” ante la petición del “de de de de de deee” de ‘Custer’. El más animado, además de Taylor, puede que fuera Jim. Mick sigue lastrado por sus problemas de espalda, y aunque no de los latigazos de hace quince años, la cabeza no para de moverla. Shawn, por las circunstancias personales, es evidente que no puede ser la alegría de la huerta, y lo compensa el nuevo percusionista misterioso. Sid tampoco tiene la locura de sus primeros años, pero al menos aporta espectáculo con sus bailes y sus paseos por las cintas de correr que coronan la parte superior del montaje. A Alessandro Venturella ya le dejan campar a sus anchas (las luces de los trastes de su bajo iban a juego con las principales del escenario), y Jay Weinberg es una máquina que no tiene nada que envidiar a Joey Jordison. Ah, bueno, y Craig es que ni le vi desde donde estaba.

Encarando el tramo central del set, ‘Sulfur’ sonó bien potente… y eso que la queja generalizada es lo bajo que estuvo el volumen. Por cierto, mucho se ha hablado de la careta de Corey, y sinceramente, me da igual que parezca una cobaya o una ardilla comiendo bellotas, si de voz está así. Se achacó a la máscara del Volumen 3 (chulísima) los problemas que tuvo en aquella gira, así que si ahora se las fabrica en base a la comodidad de su instrumento, que así sea. Dicho esto, ‘All Out Life’ suena mejor en vivo que en estudio, y sirvió de preámbulo a ‘Duality’, con Shawn atizando el barril al principio con un bate de fuego; al principio los sets de percusión los podía llegar a entender por el juego que daban Chris y Clown (o aquellos que subían, bajaban y giraban), pero cada vez más, son un sinsentido. El montaje, mejor de luces que de pirotecnia, pero ayuda a que te metas en el show que monta. Tras una breve retirada, lo de siempre: ‘Spit It Out’ y su “get down on the ground” y ‘Surfacing’. En la primera, creo que no he vivido ni visto nunca un fail tan grande en el agacharse para saltar después, levantándose la gran mayoría antes de tiempo; en la segunda, volaron los middle fingers al aire en el new national fucking anthem. Para quienes los vieran por primera vez seguramente fue el concierto de su vida; estuvieron bien, pero a estas alturas, no me impresionan.

El cansancio apuraba, y sólo escuché (y apenas vi) la mitad de CONVERGE desde fuera de la carpa mientras se repartían en las primeras filas. A pesar de que es ‘The Dusk in Us’ su obra más reciente, siguen basando buena parte de su set en ‘All We Love We Leave Behind’ con pequeños guiños al pasado. Casi treinta años después de su formación, siguen dando lecciones a los más jóvenes en cuanto a lo que debe ser un concierto intenso. Su cierre con ‘Concubine’, del mítico ‘Jane Doe’, para enmarcar. Más cansancio acumulado hizo que una retirada fuera una victoria, quedándome con ganas de CRISIX (al parecer, llevaron el main la producción más grande de su carrera), y de THE OCEAN, de los que vi un solo tema y escuchaba alguno más a medida que me alejaba de la City. Otra vez será en ambos casos (ojo, que los alemanes acompañarán en otoño a LEPROUS).

Siguiendo con la sinceridad reinante en este extensa ¿crónica?, el sábado, por distribución de bandas, era el día que menos me llamaba por gusto. Con más de una persona hablé de lo descompensado que estaba, aunque yo lo achacaba más a mis preferencias; digamos que era la cita más diversa en cuanto a géneros. En cualquier caso, tenía cosas que rascar, eso lo tengo claro. De primeras, me hubiera gustado ver a CORDURA, MISIVA, SYBERIA (que de aquí a no mucho sacan su nueva obra con Metal Blade), CLOSE TO THE SKY (que a pesar de su juventud repetían aparición dos años después) o a los neozelandeses ALIEN WEAPONRY… pero no fue hasta pasadas las seis de la tarde que, a ritmo de ATAVISMO, volvía al recinto. Su psicodelia encajaba a la perfección en un Desert Stage que cada año, tras su inclusión, se está revelando como una alternativa a los sonidos más metálicos, y que cada vez tiene más afluencia. Para gustos los colores, ¿no?

Esperando que llegaran TESTAMENT disfruté algo de DESTROYERS OF ALL, que se sumaron al cartel a última hora junto a SIBERIAN MEAT GRINDER y ANALEPSY (ocupando el lugar de MISERY INDEX y POWERTRIP), aunque no gozaron de mucha gente pendiente de su descarga. Todo lo contrario que los de Chuck Billy, que supieron meterse al público en el bolsillo desde ‘Brotherhood of the Snake’, distribuyendo su set de una hora de una manera muy equilibrada entre el ayer y el hoy. Mi vena thrasher ya pasó, pero al menos ya puedo tachar a estos grandes de verlos en directo, aunque fuera unas pocas canciones. Y es que había que cruzar el lugar de una punta a otra para ver a COBRA… aunque fuera otro rato. Los de Euskadi lo petaron, aunque tuvieran que pedir a los allí congregados que dieran tres pasitos adelante para tenerlos más cerca. Y eso que no eran pocos los que optaron por esta opción frente a VHALDEMAR. Mucha energía, muchas ganas y un ciclón como vocalista en la persona Haritz Lete. A su manera, triunfaron.

Seis años atrás LAMB OF GOD ya pasaron por Viveiro, y después de acompañar a SLAYER a finales de 2018 en su gira europea (con paso por Madrid y Barcelona), retornaban a España en una forma más que sobresaliente. Todavía sin Chris Adler (del que se ha dicho que no hay fecha para su vuelta), siguen siendo un ciclón. Con la intro pre-grabada de ‘Omerta’ que termina con ese “… If I live, I will kill you. If I die, you are forgiven, such is the rule of honor” arremetieron de la manera más pesada posible su arranque, enlazando con ‘Ruin’ y ‘Walk With Me In Hell’. Randy Blythe se mostró muy activo, también agradecido al festival, al público y a los grupos que habían tocado o iban a tocar (con especial dedicatoria a su gran amigo Alex Skolnick); no en vano, ahí estaba antes haciendo fotos (si no seguís su perfil de Instagram, deberíais). Willie Adler lo daba todo con su guitarra, y no fueron pocos los circlepits que montaron a lo largo de su poco más de una hora de actuación. Tuvieron espacio para composiciones recientes como ‘512’, pero fueron ‘Hourglass’, ‘Now You’ve Got Something to Die For’ o ‘Laid to Rest’ con las que mejor recibidos fueron. El final, esperado, con ‘Redneck’ fue la guinda del pastel.

Algunos me llamarán hereje, pero de ahí en adelante no tenía especial interés en ver nada. BERRI TXARRAK es uno de esos grupos que aun respetándolos y admirando, nunca he llegado a conectar del todo con ellos. Dieron un bolazo, tuvieron uno de los mejores momentos con del festival arropados por unos Resukids que invadían todo el escenario; también estaba el componente emotivo de ser su último paso por Viveiro… pero no me llegan del todo. A continuación, cuatro canciones aguanté de WITHIN TEMPTATION, que con cada uno de sus últimos trabajos me parece que han bajado el listón y se están convirtiendo en un producto mecanizado. Demasiadas partes grabadas (incluso de voces… es lo que tiene que tus singles tengan colaboraciones) y el sonido más bajo de todo el fin de semana. En serio, ¿qué pasó? Mucho montaje, mucha proyección, pero aquel no era su sitio; seguramente tuvieron la acogida más fría y de menos número de espectadores en el main a esas horas (incluso de buena parte de los que lo tomaron a primera hora de la tarde). Se me hicieron insufribles. Y ahí terminó mi primer Resurrection. Aguantar más de una hora por allí para escuchar algo de CULT OF LUNA en la oscuridad (que ya pude ver en sala diez años antes), la curiosidad de MISS LAVA o ver a KING DIAMOND, que es otro que aunque sepa que es el amo en lo suyo no es lo mío, hizo que nos fuéramos por donde habíamos venido… para volver lo antes posible.

La organización del Resurrection ya puede tachar una de las cosas que tenía en su lista hace tiempo, que es SLIPKNOT. Ya han traído al grupo más solicitado año tras año, y antes ya triunfaron con IRON MAIDEN, RAMMSTEIN… ¿cuál debe ser su próximo movimiento? Casi todo ha sido positivo en esta edición, incluso con el caos que pudo haber reinado con la tormenta que amenazaba con una cancelación del último show de SLAYER en España. Mención especial para los Resukids por todo el recinto, fuera en grupo o directamente con sus padres. Además, esta edición ha dejado una imagen icónica de Daniel Cruz, la del joven Álex aupado por miles de personas llevándole cerca del escenario en su silla de ruedas; lo hizo en ARCH ENEMY (que subieron un vídeo en sus redes), y al menos yo volví a verle mediado LAMB OF GOD. Bravo por él, bravo por la gente. Dentro de toda la preocupante apariencia (porque sí, todo hay que aparentarlo hoy en día en las redes, sean grupos, medios y público; hay muchísimo postureo), es admirable que lo que quede como momentazo sea algo tan humano y espontáneo como esto.

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