9.5Nota Final
Puntuación de los lectores: (4 Votos)
9.2

 Grupos relacionados: NIRVANA / L7 / MELVINS 

web-logo-md Facebook_-_iconoyoutube instbandcicnotwit

“Peligro, lujuria, pecado, culpa, sangre… Scarlet, el nuevo trabajo de ROSY FINCH, va de eso, de todo aquello que el color rojo simboliza. Pero va también de la necesidad vital de aspirar a más y de ir siempre más allá. El dolor siempre estará ahí, pero nada puede impedirte seguir adelante”. Así rezan las primeras líneas de una de las notas de prensa (a cargo de La Rubia Producciones) del reciente segundo álbum de ROSY FINCH. Pero más allá de la notificación genérica que tienen todos los medios, recurro a lo mío y a lo que me contaba la propia banda hace justo un año.

2019 es el año en el que Rosy Finch sacamos a la luz nuestro próximo trabajo. Nuestro segundo LP el cual llevamos cocinando a fuego lento durante todo el año pasado. Todavía no tenemos las fechas claras pero podemos decir que será en los próximos meses.

En nuestro primer disco ‘Witchboro’ (Lay Bare Recordings, Discos Macarras, Deathbound Records) quisimos abarcar todos los estilos musicales que amamos, de ello que un tema te transporte al punk, al noise, otro a la psicodelia, otro al sludge… todo muy englobado siempre en un rollo muy 90’s y encajado con ritmos muy 70’s a las baterías.

Pero en nuestro nuevo trabajo nos hemos dejado llevar… hemos pensado menos y actuado más. Las canciones suenan más agresivas, más crudas y creemos haber reunido todas nuestras influencias a la vez y haberlas soltado de golpe, como quitarle una anilla a una granada. Los temas mantienen un hilo conductor. Pero para poder entender bien lo que Rosy Finch intentamos transmitir tanto en directo como en disco es imprescindible que el público conozca qué canciones nos han influido más a lo largo de nuestras vidas para llevar a cabo nuestro sonido. Y bueno, aquí están.

Corría el mes de febrero, y ya nos dejaban con la miel en los labios en la introducción de uno de los artículos que mejor ha entendido la sección de los tops de MiradAlternativa, en la que la banda nos instaba a escuchar 10 canciones para entender qué es lo que tocaban. Ya que estamos en una época en la que si no se da todo mascado la gente no presta atención, ¿qué mejor que citar tus influencias de manera clara para saber si un grupo te puede gustar? En aquel reportaje (al igual que en las respuestas a nuestro test) eran Mireia y Lluís los que nos hablaban. Desde entonces, muchas cosas han cambiado. Para empezar, antes de que terminara nuevo año, nos informaban del principal: la formación. Mireia seguía al frente, pero durante la grabación de ‘Scarlet’ Lluís y Elena decidían abandonar la banda, ocupando sus lugares Juanjo Ufarte en la batería (THE DRY MOUTHS / GRAJO) y Óscar Soler en el bajo (PYRAMIDAL / DOMO).

Para mí, personalmente, el rojo implica intensidad como color. Cada uno lo puede asociar a lo que quiera, pero yo me quedo con la sangre; esa que se ve en una portada de lo más explícita (y que Facebook incluso ha llegado a censurar en alguna publicación). Y dentro de la sangre, simboliza el peligro por un lado y el dolor y la cicatrización por otro. Y creo que todo eso, la intensidad, el peligro y el saneamiento están muy presentes en ‘Scarlet’. En la nota de prensa citada al principio, la propia Mireia Porto declaraba del sonido que “… el mezclar los géneros que más me gustan dentro del metal y del rock de los 90’s creo que ha servido para dar ese sonido especial a la banda”. Y de las letras, “… he introducido muchísimas vivencias personales en ellas, todas relacionadas con personas que por una cosa u otra han estado en mi vida y me han hecho daño, o han marcado una parte muy importante de ella”. El rojo como hilo conductor en una obra que hasta cierto punto, es conceptual dentro de lo personal, y también en (la mayor parte de) los títulos referenciados hacia dicho color.

Esa ‘Lava’ incandescente fue el single perfecto de presentación. Cuatro minutos en los que la banda nos enseñaba una carta ganadora que decía mucho de ese sonido que anticipaban para este disco. Abrasivo, agresivo, con un aire sludge cercano al stoner en pesadez, y sobre todo, con un aura noventera mágica totalmente atrayente para los que adoramos aquella década… sin perder el norte del presente. Porque sí, ROSY FINCH echa la vista atrás a sonoridades de otra época, pero que nunca han pasado de moda (básicamente, como suele suceder, se sobreexplotaron y saturaron). Y lo hacen con tanto gusto y clase, que le da un toque de lo más personal. Sí, esa voz dolorosa (especialmente en el último minuto, tras el cambio de ritmo brusco de la composición) es deudora de aquel Cobain torturado de canciones como ‘Scentless Apprentice’… que es justo uno de la lista a la que hacía referencia más arriba. Y es que la sombra de NIRVANA sea seguramente la más alargada sobre las influencias de la banda alicantina; pero no es la única, y por supuesto, no está dicho de una manera negativa. Básicamente, porque hay muchos otros momentos en los que recuerdan a los de Seattle… mezclados con otros ingredientes de lo más atractivos.

Ahí están las partes más fangosas, oscuras y sucias de ‘Oxblood’ para arrancar con sus seis minutazos. ¿Un inicio pretencioso? Podría parecer, por no hacerlo con un tema directo (y tienen unos cuantos), pero es que es una apertura ideal para mostrarnos todo lo que hay por delante. Esos primeros segundos imperfectos de ‘Vermillion’ también hacen recordar la época dorada del grunge, con unas melodías vocales que te traen a la cabeza a BABES IN TOYLAND o VERUCA SALT. Instrumentalmente, desde el pequeño interludio/parada que tiene, su cierre me resulta de los puntos álgidos del álbum, tirando de melancolía. ¿Otro? Toda ‘Amaranto’, con unos cambios de ritmo locos a medio camino entre MELVINS y KYUSS mientras Mireia transmite el sufrimiento de la letra con sus gritos… en castellano. Ya lo hicieron en su debut, y no soy amigo de la mezcla de idiomas, pero es que su fórmula funciona tanto en inglés como en su lengua madre. Me hubiera gustado tener el vinilo que reservé hace meses con las letras delante para apreciarlas y darle otro enfoque a este artículo, pero no ha podido ser.

Si vuelvo a la definición de un corte directo, ahí están ‘Alizarina’ y la propia ‘Scarlet’. La primera es un contraste de velocidad con susurros (aunque ojo al final) muy en la onda de las míticas L7, mientras que la segunda, a pesar de tener un sonido un poco más experimental que el resto del álbum, es de las que entra a la primera. Pero a título personal, me quedo con los ROSY FINCH más pantanosos y de piezas más complejas… dentro de la sencillez (relativa) de su propuesta. Ya sea yéndose por atmósferas decadentes, tenebrosas y deprimentes como en ‘Gizz Fizz’, más rabiosos y distorsionados en ‘Ruby’ (donde repiten la jugada de la parada central), o esa ‘Dark Cherry’ final con unas melodías brutales, compendio de buena parte de todas sus influencias y amalgama total que bien podría resumir todo este trabajo.

Si se han tomado más tiempo del que en principio tenían pensado para haber pulido tanto ‘Scarlet’, bienvenida haya sido la espera. ROSY FINCH apuntaban maneras con su primera obra, pero su continuación ha mejorado y perfeccionado tanto su sonido, que choca que lo haga rememorando una época en la que precisamente la perfección era la antítesis de lo que eran los grupos y la música. Suena a tópico, pero estamos ante uno de los discos del año.

Sobre El Autor

Varo

Tras más de una década escribiendo, después de estar en los inicios de Metal4all en 2003, y pasar siete años en TheMetalCircus, me aventuro en septiembre de 2014 en mi propia MiradAlternativa.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.