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Royal-Thunder-Crooked-Doors-01-300x300Tras un par de EPs y su primer disco, ‘CVI’, publicado hace tres años, Relapse Records vuelve a apostar por ROYAL THUNDER para su segunda obra. Y aunque no hicieran mucho ruido a la hora de editarlo (en abril de 2015), es uno de esos discos que al final de 2015 termina sobresaliendo y destacando por méritos propios, personificados especialmente en la magia de Mlny Parsonz. Para mí, la voz de 2015. Es ella la que marca la diferencia básica con su debut, habiendo pasado la música a un segundo plano, dejando en parte de lado las sonoridades Sabbath y llevando su propuesta a una parcela más melódica.

Los de Atlanta pertenecen a ese saco de bandas que parecen sacadas de otra época, con todos los buenos recuerdos que hace que nos traigan a muchos. La comparación del registro de su cantante/bajista con el de Janis Joplin en algunos momentos se hace evidente, quedando patente también su gusto por las raíces del rock de los 60 (más de los 70), pero pasados por un filtro grunge noventero (sin olvidar el presente) que se termina convirtiendo en una delicia para paladares exquisitos. Resulta curioso a la par que sorprendente que lo que sería una guinda ideal, ‘Time Machine’, sea el tema que abre ‘Crooked Doors’, poniendo el listón en las nubes nada más empezar. Siete minutazos donde la voz toma el control con seguridad, personalidad y firmeza; es ella la que se encarga de dictar a la música esos cambios de ritmo y la que deja paso a un tramo instrumental central que bien podrían haber firmado los MASTODON más recientes (aunque seguramente de una manera más distorsionada) y la que dice que el final tiene que ser lo más emocional posible. En ‘Forget You’ bajan revoluciones, mostrándose más densos, igual de místicos, alcanzando su punto álgido en su último minuto y con la sombra de Adam Jones en ese ritmo de guitarra, mientras que en ‘Wake Up’ da que pensar los contrastes de los que son capaces en poco menos de cuatro minutos, y donde de nuevo surgen las similitudes con  Brent Hinds, Troy Sanders & cia en sus pasajes más ambientales. ‘Floor’ es más directa y setentera, en ‘The Line’, con una línea de bajo acentuada intentan sonar más crudos, para volver después a sus capas y atmósferas en ‘Forgive Me, Karma’.

Me resulta imposible no pensar en The Edge (y en ‘Even Better Than The Real Thing’) cuando escucho las primeras notas de ‘Glow’, una pieza aparentemente sencilla en comparación con otras, pero que termina sobresaliendo entre las once canciones. La influencia mastodóntica vuelve a la carga en una trabajada ‘Ear on the Fool’, y de nuevo Mlny toma las riendas en una melancólica ‘One Day’, rememorando esos comienzos de los 90 que tantas voces históricas nos dio. Pero es en ‘The Bear’, dividida en dos partes, donde la sección musical descansa, y el alma blues de Parsonz alcanza su máxima expresión. Y en directo parece que no pierden un ápice de su personalidad.

Sobre El Autor

Varo

Tras más de una década escribiendo, después de estar en los inicios de Metal4all en 2003, y pasar siete años en TheMetalCircus, me aventuro en septiembre de 2014 en mi propia MiradAlternativa.

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