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Puede que mis gustos cada vez más se hayan alejado de la música extrema, pero además de honrosas excepciones, STAINED BLOOD tienen algo que me es difícil de explicar a la hora de sentirme atraído hacia ellos. Ya lo hicieron con ‘Hadal’ hace casi cuatro años (aquí su reseña), pero con su continuación han potenciado ese poder atracción. Y tiene más mérito cuando lo consiguen con sólo seis temas y unas composiciones tan largas… y trabajadas.

Porque si algo tiene ‘Nyctosphere’ son detalles. De todo tipo, y la gran mayoría positivos. Como por ejemplo, los cambios forzados, ya que la gira de su predecesor trajo como consecuencia la salida de la banda de Borja y Rou, ocupando sus puestos Narcís Boter (voz) y David Rodríguez (guitarra). También lo es el sonido que han sacado de esta obra, que tira hacia el Black de los 90 que encumbró al género, y al que ayuda el registro vocal de uno de sus nuevos miembros; éste se debe a la gran producción de Javi Félez en los Moontower Studios (el mastering corrió a cargo de Jaime Gómez Arellano en los Orgone londinenses). Otros detalles que quizá pasan más desapercibidos son esa entrada y salida del álbum. La intro prolongada de ‘Avfall’ te ayuda a meterte dentro de la oscuridad y masacre que está por delante, mientras que la outro de tres minutos de ‘Drowned’ es fiel reflejo del solar que queda tras una batalla. Porque no creo que quede nada en pie al paso de un combo tan devastador como éste.

Como digo, ‘Avfall’ nos sumerge en la oscuridad, una que viene dado de un (leve) giro hacia el Black, sin abandonar el Death, claro. Y por encima de todo, con un gusto tremendo por la melodía, que hace que se coronen como reyes en lo suyo. Tanto Miguel como David están a un nivel superlativo con sus guitarras mientras Salvador se dedica a ametrallar con su batería. Los últimos segundos parecen sacados de cualquier novela de terror, enlazando directamente con ‘Century to Suffer’, con blasbeats aquí y allá, pasajes más densos y otros más caóticos. Hay que decir, además, que esa ambientación más tétrica viene de la mano de un registro más blacker de Narcís, que encaja a las mil maravillas en este trabajo. Hasta en los propios títulos dan señales de que mucha luz no vamos a encontrar en sus canciones, como ‘The Lightless Walk’, reflejo de la pesadumbre (¿y tristeza?) que transmiten. La montaña rusa no para con ‘Shrines of Loss’ (enorme en sus dos últimos minutos y medio), cortada de raíz para pausarse de nuevo en el arranque de ‘Winterflesh’, evocando una soledad acojonante. Y es que en ella juegan un papel fundamental las atmósferas. Para el final, casi once minutazos de ‘Drowned’, que es lo que parecen en algunos momentos: ahogarte en mitad de un océano… negro. Es impresionante la masterclass que ofrecen en su cima compositiva para poner la guinda a un pastel… que a buen seguro, destrozarían de un puñetazo.

Decía Pau Navarra (mandamás de Blood Fire Death, encargado de la edición y promo de la banda) en una interesantísima entrevista para Science of Noise, que STAINED BLOOD son de los suyos, que no comen rabos, que quieren que se les valore por dejarte aplastado cuando los ves sobre un escenario (no es de los de ¿piropo? fácil, no dice las cosas por decir). Y que por encima de todo, merecen reconocimiento porque son unos supervivientes. Ojalá les llegue, porque será de sobra merecido.

Sobre El Autor

Varo

Tras más de una década escribiendo, después de estar en los inicios de Metal4all en 2003, y pasar siete años en TheMetalCircus, me aventuro en septiembre de 2014 en mi propia MiradAlternativa.

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