9Nota Final
Puntuación de los lectores: (3 Votos)
8.9

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4868 días. TOOL se han quedado (casi) a medio camino del título de su anterior obra para cumplir el tiempo a pasar entre la salida de dos de sus discos. Antes de meternos de lleno en la música, echemos la vista atrás: primavera de 2006. TOOL edita ’10.000 Days’, su cuarto álbum de estudio, con cinco largos años de espera tras un magnífico ‘Lateralus’, que todavía sigue siendo venerado y mitificado. La red ya estaba bien metida en nuestras casas y cabezas, pero ni por asomo de la manera en la que lo está ahora. Sólo unos meses antes pudimos ver el famoso Me at the Zoo, el primer vídeo en la historia de una bestia como es YouTube en el día de hoy. No vivíamos en la era del TODO YA, del juicio rápido y de la inmediatez. No teníamos en nuestro bolsillo acceso a millones de canciones y clips, ni estábamos conectados con la otra punta del mundo mientras andábamos por la calle como si fuéramos bots. ¿Por qué suelto este discurso tecnológico? 13 años dan para mucho, más allá del tiempo que haya llevado a la banda la composición y grabación de ‘Fear Inoculum’. La sociedad ha cambiado en ese aspecto, y ellos no. Los medios corren apresurados a hacer reseñas a las pocas horas de la filtración de un disco que ha tardado una burrada de tiempo en salir y que podría haberse editado 2 años después del citado ‘10.000 Days’ (por sonoridad, me refiero). Sus seguidores también se ven en la obligación de, con un par de escuchas, tener que cuadrarlo (y compararlo) con el resto de su discografía, como si fuera algo impuesto (es otro de los síntomas actuales: los tops). Hasta los que no los soportan, ejerciendo su libertad de expresión, se dedican a dar la turra sobre los que dan la turra con un acontecimiento que ha tardado mucho en suceder, pero siguen sumando a un fenómeno del que es complicado no hacerse eco: hablan de ello como el que más. Vamos, que terminan haciéndose más pesados que esos que ven en estos cuatro tipos a poco menos que dioses, que no hay cosa que hagan mal. Personalmente, me cansan y aburren unos y otros.

Porque TOOL son de todo menos tontos, y el lanzamiento lo han sabido preparar más que bien, empezando por la subida reciente de (casi) todo su material a las principales plataformas de streaming; y es que hasta esa demanda constante ha corrido a su favor, siendo protagonistas de temas de conversaciones desde que ‘Aenima’, ‘Opiate’ y demás han copado los servicios de música las semanas anteriores a la salida de ‘Fear Inoculum’; incluso eclipsando al tema del mismo nombre que da título al álbum. No son ellos los que se han adaptado a los nuevos tiempos, sino que estos tienen que adaptarse a volver a escuchar un nuevo trabajo de suyo, con todas las consecuencias. Algunos lo han conseguido, otros se han dejado llevar… y no. Os recomiendo un vídeo de Music Radar Clan en el que explica los conflictos legales y discográficos que tenía abierto el grupo y que arroja algo de luz sobre esa ausencia tanto de sus composiciones en la red, como la dificultad de hacerse con alguno de sus trabajos en formato físico.

Durante el verano ya estrenaron un par de cortes nuevos, ‘Descending’ e ‘Invincible’. Llegué a escuchar/ver uno en YouTube a una calidad que pensé que no era la mejor, y ahí lo dejé. Incluso viéndolos en su pasada actuación en el Download Festival de Madrid, ni uno ni otro llegaron a decirme gran cosa. Es decir, encajaban de sobra en su set, porque sus patrones eran los de siempre, pero las composiciones de TOOL son de macerar, de escuchar y reescuchar para dejarte atrapar y, en el mejor de los casos, caer rendido a ellas. En ese momento lo dejé apartado hasta el momento del citado estreno del tema título, que de primeras no me pareció más que una intro extendida de 10 minutos, que no llegaba a romper (si acaso, en el cambio que hacen a falta de tres minutos), y que en cierto sentido, pensé que cuadraría mucho mejor con el disco al completo.

Una de las frases más recurrentes estas semanas es que ‘Fear Inoculum’ suena a TOOL, lo que es una obviedad; pero enlazando con lo comentado sobre el ansia de escribir y reseñar sobre ellos, en pocos días he leído que este era el disco de Adam, que era el disco en el que Keenan pasaba más desapercibido, que era el mejor trabajo de Maynard, que Danny Carey seguía en modo Dios, que el bajo de Justin era el timón, que la sección rítmica no lucía tanto como en otras ocasiones… Sí, unos pensaban una cosa, otros lo contrario. Como digo más arriba, no es que TOOL sigan sonando a TOOL, sino que siguen siendo TOOL con todas sus consecuencias. Eso implica la disparidad de opiniones y juicios respecto a ellos, que también pasa por la cantidad de declaraciones que han hecho en esta ¿campaña? de promoción. Una, sorprendente, por parte de su vocalista, rezaba en palabras para el Rock Show con Daniel P Carter de la  BBC Radio 1, que ‘Fear Inoculum’ seguramente era fantástico 8 años atrás, pero que el grado de perfeccionamiento te termina incapacitando, dudando a cada paso que das con él.

No me atrevería a decir que es el álbum más flojo de ninguno por separado, ni tampoco el mejor. Sólo sé que cuando estos tipos se alinean son capaces de crear maravillas como nos traen una vez más. De primeras, empiezo por lo negativo, en lo que casi todo el mundo coincide: ‘Chocolate Chip Trip’ es una gran ida de olla, con un solo de batería sobre una base electrónica, que no aporta nada. Tampoco los otros tres interludios de la edición digital; y es que las canciones «normales» como tal ya tienen sus propias intros y outros. Pero en todo lo demás, se muestran brillantes. Particularmente, siento admiración por el sonido del bajo del señor Chancellor, y es que los primeros pasos de ‘Pneuma’ tienen ese gancho habitual de la banda para sumirte en un estado de trance del que es complicado salir… más con el minutaje que se han marcado. Éste segundo corte tiene todo de TOOL, esos ritmos imposibles, esa voz susurrante, esas melodías atrapantes, ese cambio final en el que todos lucen por separado, pero juntos rozan la perfección… ‘Invincible’ también tiene todos esos elementos, sólo que en su segunda mitad parecen reciclados de otras de sus composiciones, especialmente la guitarra de Jones. Por eso prefiero el desarrollo de ‘Descending’, donde incluso en algunos momentos Maynard recuerda a la época reciente de APC (en el poco tiempo que aparece)… sólo que sus compañeros sí, ¿adivináis? siguen sonando a TOOL. Porque en ésta el cantante de uno (y dos, y tres) pasos atrás, y cede todo el protagonismo a la parte instrumental. Por eso cuadra que en una atmósfera tan apagada como la de ‘Culling Voices’ él sea el faro sobre el que se sustenta una de sus composiciones más lentas y complicadas de digerir de primeras… pero a la que no le sobra nada. Y es que de nuevo, el devenir de estos cuatro tipos nos lleva a otra parte muy distinta en un desenlace a la altura de las circunstancias, bastante más crudo.

La guinda del pastel es ‘7empest’, con 15 minutos en los que Adam destapa el tarro de las esencias y da una clase de guitarra magistral, a la que sus compañeros se suman como pueden (y que incluso, hacen que se luzca más todavía), con un Maynard más agresivo que en el resto de cortes, y una espiral de guitarrazos que la colocan entre los momentos más destacados de su discografía; sí, hay que decirlo tal cual. Que cada uno lo coloque donde quiera, pero más de una década después de ‘10.000 Days’, son el grupo de moda, aunque las modas no vayan con ellos. Por algo son una banda de culto y tienen tanto misterio con cada paso que dan. Posiblemente han creado el álbum más anti-disco en pleno 2019, y es que no tienen un hit, un single de fácil asimilación, nada que sea directo en lo que he citado como el todo ya. Y eso, los ames o los odies, es admirable. Es que hasta en la propia edición del disco se han querido desmarcar de todo, y sólo (a 5 de septiembre al menos) han puesto a la venta una edición ¿especial? que incluye un libreto y una presentación con un altavoz y una pantalla en la que se puede ver un breve vídeo, y que para los seguidores de a pie, nos resulta poco atractiva y accesible de precio. Para los más fieles no lo parece, acabando con sus existencias. Sólo me pregunto, si esto es una edición limitada, ¿dónde queda la normal?

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