… Y saltó la sorpresa. Aunque en los últimos meses, a cuentagotas, las redes de WAKALA habían tenido alguna publicación esporádica, de repente la noticia de la grabación de nuevo material nos alegró a unos cuantos. Habían pasado casi diez años de su debut, ‘Jardim In Erva’, y algo menos desde su último concierto hasta que de repente se hizo el silencio.

De esa inactividad, de su amistad, de la vuelta y de lo que podemos esperar de ellos en el futuro cercano hablamos con la banda de Granada.

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– Hoy en día los grupos vienen y van, pierden algunos de sus miembros, lo dejan por incompatibilidad de sus vidas personales/laborales… Creo que vuestro último concierto juntos fue en ¿2010? ¿Qué ocurrió para dejar de dar señales? Y ¿qué ha sido de vosotros en los últimos ocho años?

Nuestro último concierto con Joaquín fue en 2009, hace más tiempo incluso; después seguimos tocando un año más con nuestro amigo Fau Plaza como guitarrista, y paramos en 2010-11. Lo que ocurrió fue básicamente que algunos nos fuimos de Granada (Agu a Londres, Andrés a Berlín) y se hizo imposible seguir con el grupo. En este tiempo, Andrés y Hugo han tenido otro grupo (Mademoiselle X, activo entre 2011 y 2014 más o menos) (ndr: fue uno de los 10 pepinos Made in Spain que nos hizo Kantz hace unos años). Agu lleva viviendo en Londres desde 2011 y Joaquín se mudó allí también 2012. No es disparatado decir que la crisis tuvo algo que ver.

– En la nota anunciando la vuelta decíais que estáis repartidos entre Granada, de donde sois, París y Londres. Supongo que el contacto ha estado ahí, porque además hace un par de años, aunque a cuentagotas, recuperasteis alguna de vuestras redes sociales. Más allá de haber tenido (y tener, de hecho) una banda juntos, ¿cómo se lleva la amistad en la distancia?

Hugo, Agu y Andrés nunca perdimos el contacto, y fantaseábamos con la idea de recuperar el grupo, pero parecía una quimera. Perdimos el contacto con Joaquín durante unos cuantos años, pero un día en 2016 Andrés y Agu se lo encontraron en un pub en Londres (no es broma). Y ahí retomamos. La amistad y la distancia son compatibles si los amigos son buenos, como es nuestro caso. Podríamos no vernos durante años y estar a años luz de distancia y seguiríamos siendo amigos. Pero no es una tontería el haber tenido una banda juntos, eso une muchísimo, y más aún si eras joven e inocente cuando estabas en esa banda—como es nuestro caso. Hugo y Andrés fundaron Wakala cuando tenían 12 años y no sabían tocar nada.

– ¿En qué momento decidís que era hora de grabar nuevo material?

Cuando nos juntamos de nuevo empezamos a ensayar las canciones antiguas, pero enseguida vimos que lo que nos hacía más ilusión era componer cosas nuevas. Y lo que hicimos fue ver qué canciones dejamos a medias, y retomarlas. Cuando hicimos eso un par de veces, y vimos que los temas tenían un aspecto decente, decidimos grabarlos.

– Antes de entrar en ‘El Terror de Peckham Rye’ me gustaría echar un poco la vista atrás y comparar épocas… Diez años han pasado desde ‘Jardin Im Erva’, que se dice pronto. ¿Cómo veis el disco con la perspectiva del tiempo?

Nosotros bien, la verdad, lo guay es que la gente parece coincidir en que todavía suena fresco. Nosotros nos alegramos especialmente de que no suene demasiado al año en que salió. Nos enorgullece un poco.

– ¿Y el panorama? Abristeis para gente como ILL NIÑO, ALL SHALL PERISH, BERRI TXARRAK… ¿Qué recuerdos tenéis de aquella época?

La verdad es que muy buenos, tocamos bastante en Granada y alrededores, y por suerte nos llamaban con frecuencia para abrir para estos grupos, porque teníamos nuestro público y lo llevábamos. Sobre los grupos que mencionas, la verdad es que tenemos alguna que otra anécdota graciosa: casi nos peleamos con los Ill Niño, porque tenían un manager un poco vacilón y para chulos nosotros. Y All Shall Perish eran cojonudos pero tocaron sin bajista, porque alguien le dio un porro y se tuvo que ir a acostar el muchacho. En fin estaba guay abrir para esos grupos pero las salas se aprovechaban un poco de que éramos chicos y obviamente no pagaban nada. Y a la cuarta vez que lo haces ya ves que te están tomando un poco el pelo con el rollo de «es tu gran oportunidad», etc.

Tenemos recuerdos igual de buenos o mejores de los bolos que dimos fuera de Granada, en Jaén, Málaga, Valencia, Barcelona, Madrid… La verdad es que nos trataron genial siempre y a algunos sitios íbamos con bandas amigas como Xkrude o Aversión (donde tocaba Agu antes de Wakala).

– También compartisteis noches con, entre otros, XKRUDE, que ya los habéis mencionado, TENPEL o DAWN OF THE MAYA. Bandas que lo han dejado o han anunciado parones en sus trayectorias. ¿Cómo se lleva ver que cada vez más bandas se quedan por el camino? ¿Cómo lo habéis visto en la distancia?

Cuando ves que a ti también te pasa, lo entiendes. Lo raro es que ha pasado mucho tiempo, hace poco nos encontramos a Nanox de Xkrude y tienes la sensación de que han pasado 1000 años. Es raro, es como si te conocieras de otra vida (al menos para nosotros, que nos «salimos» más o menos de la escena, como quien dice).

– No quiero sonar negativo, porque buceando entre viejos carteles, también tocasteis con, por ejemplo, CATORCE, que daban sus primeros pasos con su segundo EP en aquel momento. Además, el sur goza de muy buena salud últimamente con un rock desbordante en calidad. ¿Seguís muchas bandas de vuestra zona o cercanas? ¿Sigue la amistad con algunas de ellas?

La verdad es que sí y no. Para los que nos hemos ido de Granada, más bien no. Sencillamente es imposible hacer tu vida fuera y mantener ese tipo de relaciones con gente en tu ciudad, que suelen basarse en verse en bolos, bares, etc. Pero Hugo vive en Granada y además es ilustrador y serigrafista (EstudioChirrikenstein), con lo cual sigue muy en contacto con gente de la «escena»… aunque de otra manera.

– Como hicieron otros antes, y como han hecho muchos después, pusisteis vuestro debut en descarga gratuita. Ya existían plataformas como YouTube en aquel entonces, pero vosotros eráis de aquello que casi podía llamarse generación MySpace. Ahora es todavía más sencillo con todas las posibilidades que hay para disfrutar de música en streaming. ¿Pensáis que aunque la tecnología  avanza y ayuda, en cierto modo nos come, nos consume, y no somos conscientes hacia dónde vamos?

Efectivamente no sabemos dónde vamos, pero nadie lo ha sabido nunca. ¿Quién se imaginaba que se podían hacer eso ruidos con una guitarra antes de Hendrix (te estoy hablando de 10 minutos antes de verlo tocar)? ¿O quién se figuraba que a la gente le gustaría oír música hecha con bucles?! Con el streaming y todo esto es igual, quién se puede imaginar cómo se consumirá la música dentro de 20 años. Aun así, como dicen en Los Soprano, si hay una constante en la música (pop) es que «a hit is a hit». Eso no tiene pinta de que haya cambiado con Spotify.

– Y a pesar de todo, editáis este EP en vinilo. ¿Cómo surge esa decisión?

En realidad la idea del vinilo es bastante natural. Los formatos físicos no tienen ya razón de ser, más allá del fetichismo de tener un objeto único. O sea que esa es la razón: darle a la gente la oportunidad de tener una cosa única, hecha casi completamente a mano, etc. Y claramente no como medio de acceder a la música, porque la música está colgada en bandcamp y Spotify al alcance de cualquiera.

– Vayamos con ese par de canciones nuevas. Las habéis grabado con Alex Cappa, que necesita poca presentación a estas alturas. ¿Teníais clara su elección?

La verdad es que habíamos oído producciones suyas (InYourFace, Bolu2Death,…) y nos flipa el sonido tan brutal que saca a los grupos de metal. Es realmente profesional y potente, algo que no solía ser fácil de encontrar al menos en España (hablando de metal y rock duro).

– Antes de escuchar ‘El Terror…’ me puse Jardim, y me seguía transmitiendo lo mismo que hace diez años: todo tipo de sentimientos, tanto instrumentalmente como con unas letras muy emocionales; y lo que es mejor, me seguía sonando fresco, cuando hoy hay multitud de formaciones clónicas que no tienen mucha personalidad. Con ‘Caballos’ y ‘El Baile del Encantamiento Bajo el Mar’ he tenido una sensación muy parecida en ese aspecto, como si no hubiera pasado el tiempo. ¿Teníais claros los patrones a seguir? ¿Cómo fue su composición?

La cosa es que esas canciones ya existían, fueron lo primero que compusimos después de Jardim. El Baile estaba casi acabada, era un cambio de rollo bastante importante con respecto a Jardim, pero nos molaba cambiar un poco de marcha con respecto al disco, que era bastante uniformemente metal. Caballos también empezamos a componerla en 2009-10, pero esta sí que estaba más a medias. Pero vaya, genial que se note la continuidad con Jardim, especialmente si es una continuidad positiva. La verdad es que tenemos la sensación de que cuando hicimos el disco estábamos empezando a dar con nuestro estilo a la hora de componer.

– Lo que sí he notado es un mayor gusto por la melodía vocal, y eso que ya teníais un montón en el pasado. ¿Todo intencionado? ¿No necesitabais tantos contrastes esta vez?

La verdad es que no sabríamos decir. Es como nos ha salido. O sea que no es súper intencionado. El Baile es claramente más melódica que la mayoría de nuestras canciones, pero Caballos va un poco más en la línea de Jardim. Lo que sí es cierto es que hemos tirado más de coros y melodías en el estudio. En ese sentido nos echaron ayudaron mucho Alex Cappa y Pablo Rousselon. Y quizás es cierto que el efecto ese de «montaña rusa» grito-melodía-grito del Jardim no está tan presente en las nuevas canciones, pero ahora disfrutamos más de insistir en grooves, riffs y cosas así.

– Lo que sí llama la atención es lo diferentes que son. Una más compleja y larga, con algunos giros de sonido, y la otra más directa, y en cierto modo, con un aire más ¿alegre? por algunas partes más pausadas, incluso con una parte final más rockera. ¿Es un reflejo de vuestro crecimiento tanto como músicos como personas?

El Baile era un poco por donde queríamos tirar después de Jardim. En cierta medida vimos que podíamos hacer una canción bastante pop, y que no pasaba nada porque no tuviera un super breakdown del infierno. En su momento nos parecía hasta un poco valiente hacer algo así, como más suave. Recordando la composición de esa cancion, como que nos sentíamos bastante libres. Y Caballos originalmente surgió del estribillo, que es más o menos pegadizo, y rodear todo eso de caña. Pero ahora, al retomarla, hemos intentado que fuera un tema largo y más redondo, con sus transiciones y tal. La verdad es que es una gozada de tocar en vivo.

– Antes hablábamos de grupos varios con los que habéis compartido escenario, ahora de la manera en la que habéis compuesto este EP… pero diez años es mucho tiempo. ¿Qué grupos os han llamado la atención en esta década? ¿Hay futuro en esto?

Hay futuro si uno se lo toma con calma y ganas. Pero el futuro no es la fama y la gloria, si no grabar por aquí, ensayar por allá, dar algún bolo. Cuando éramos chicos siempre estábamos esperando cuál sería el siguiente paso, ahora nos damos con un canto en los dientes con haber podido pasar cuatro días todos juntos en un estudio en Madrid, o un finde ensayando en Londres.

– La pregunta y la entrevista fueron anteriores al anuncio del evento, pero… ¿qué me decís del concierto de reunión para conmemorar esta vuelta?

¡¡¡Nos lo pones a huevo!!! ¡¡El 6 de abril tocamos en Granada con Bolu2 Death, en el Planta Baja!! Tenéis la información y la venta de entradas en Entradium.com.

Sobre El Autor

Varo

Tras más de una década escribiendo, después de estar en los inicios de Metal4all en 2003, y pasar siete años en TheMetalCircus, me aventuro en septiembre de 2014 en mi propia MiradAlternativa.

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